Elixires rúnicos - Runas - Terapias naturales

 
 
   
Desde los albores de la humanidad han existido personas capaces de percibir el mundo espiritual, aprender de él y comunicar sus conocimientos. Los antiguos maestros rúnicos, cuya sabiduría ha sido transmitida de forma oral durante generaciones, legaron al mundo su posesión más valiosa: los signos rúnicos, cuyo estudio profundo ofrece a cada individuo la posibilidad de desvelar los misterios del cosmos y, elevando su nivel de conciencia, avanzar en su proceso evolutivo.
Los signos rúnicos son la representación gráfica de las runas.
De origen, científicamente desconocido, los signos rúnicos forman parte de un lenguaje espiritual cuya verdad se ocultó convirtiéndolos en grafismos que representaban los sonidos del lenguaje ordinario.
Esto sucedió cuando la antigua sabiduría y la realidad del mundo espiritual dejaron de formar parte de la vida cotidiana por obra de la intolerancia, la política y la imposición de religiones estructuradas al margen de los procesos espirituales naturales.
Si bien se han hallado runas grabadas en Asia, Europa y países del Mediterráneo, el alfabeto rúnico más antiguo, utilizado ya como escritura corriente, es un alfabeto íbero que data de hace más de 4.000 años. Al parecer los pueblos íberos, autóctonos de la península ibérica, fueron los transmisores de los misterios rúnicos y de los signos que los representan. Algunas tribus germánicas tomaron el alfabeto etrusco, civilización de origen íbero, en tanto que pueblos como los godos lo llevaron de Iberia a Escandinavia.
Gracias al frío, el cristianismo se impuso en Islandia tardíamente, lo que ha permitido conservar parte del conocimiento rúnico activo hasta la actualidad, de forma relativamente abierta y accesible.
Cuando, hace unos 2000 años, a causa de persecuciones políticas y religiosas, se hizo necesario ocultar el Uthark, representación del orden rúnico natural, surgió el Futhark, una disposición lineal en la que también se altera el orden de algunas runas. El Futhark se usó como base de un código rúnico binario que alejó definitivamente la verdad de las runas del entendimiento de los no iniciados.
En el siglo XX Guido Von List inventa el Futhark armánico de 18 caracteres, al confundir las canciones chamánicas del Havamal con las runas. Así descubre las runas el mundo moderno, asociadas con el armanismo y el tercer Reich.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo empieza a dividirse en países ricos y pobres; en las sociedades más ricas se impone el consumismo, la insatisfacción constante que genera la necesidad de lo innecesario conduce al inicio de un nuevo proceso de búsqueda, renace la conciencia espiritual en una sociedad más tolerante, se crean nuevos sistemas de acercarse a las runas, aparecen escuelas que enseñan un Futhark de 24 caracteres, con frecuencia, basado en el de Von List.
Entramos en el siglo XXI, con ansia de saber, buscando respuesta a las mismas cuestiones de siempre : ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí?
Mientras los auténticos maestros rúnicos han iniciado a nuevos maestros, muy pocos, en silencio, ocultos desde hace miles de años, las runas se ponen, ahora, al alcance de todos.
Quienes desean profundizar en el conocimiento de sí mismos, del cosmos, de la esencia original y su manifestación pueden acceder a la verdad de las runas, que, por fin, se desvela a través de su estudio. Los elixires rúnicos son runas en forma líquida que actúan en nosotros ayudándonos a obtener bienestar en nuestra vida cotidiana, crecimiento espiritual y evolución consciente mediante la experiencia vital de las fuerzas rúnicas.
   
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