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Las potencias rúnicas
son características inherentes a la esencia original
cuya existencia es anterior a la sustancia de la que surge
nuestra realidad física. Se inicia un ciclo rúnico
con el comienzo del proceso de la Creación y se completa
cuando la Creación se reintegra en la esencia. Si
bien las runas no están sometidas a la dimensión
temporal, influyen en ella, por tanto en nosotros. |
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Consideramos tiempo rúnico
el período de nuestro ámbito temporal en que
recibimos, con mayor intensidad, la influencia de cada runa.
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Algunos aspectos de nuestra
personalidad, tanto interna como externa, se corresponden
con las influencias rúnicas más activas en
el momento de nuestro nacimiento. Saber cuáles son
nos permite conocernos en profundidad, aceptarnos y resolver
conflictos. |
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El tiempo rúnico
sigue un orden natural basado en el movimiento solar. El
día tiene un período de luz y otro de oscuridad,
ambos divididos en doce horas de duración irregular.
En invierno las horas nocturnas son más largas, en
verano lo son las diurnas. Cuanto más larga es una
hora, mayor la influencia de la runa asociada.
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El comienzo del día,
asociado con la runa Ur, coincide con la llegada de la noche
que simboliza la introspección, el descanso y la
generación de nuevas energías así como
lo invisible, la parte no material del ser. Las horas de
luz que representan lo visible y manifiesto comienzan bajo
la influencia de la runa Eoh. |
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El año acaba y
empieza a mediados de otoño, el 1 de noviembre que,
no casualmente, se dedica en muchas culturas a los difuntos,
como símbolo de unión entre lo visible y lo
invisible, indicando la continuidad de los procesos regenerativos
representados en la semilla que germina bajo tierra. |
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Puedes conocer las influencias
rúnicas correspondientes tanto al ciclo anual como
al diario en el calendario rúnico que hemos elaborado
para su consulta. |
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Ver calendario rúnico |
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